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Rolando Sterling
Docente
La gesta en Colón
El 9 de enero de 1964 lo conmemoramos como una fecha para la reflexión permanente, por cuanto que se suscitaron hechos sangrientos entre Panamá y Estados Unidos (EU), resultando 23 panameños muertos y varios centenares de heridos. Esta confrontación la motivó el incumplimiento, por parte de los norteamericanos, de un acuerdo firmado entre los presidentes de EU y de Panamá. Para ser precisos, en San José, Costa Rica, aprovechando una reunión que celebraba la Organización de Estados Americanos (OEA) en 1962, el mandatario panameño Roberto F. Chiari y el estadounidense John F. Kennedy, firmaron un acuerdo ejecutivo. Esta firma formalizó el compromiso que contenía el Tratado Remón- Eisenhower (1955) de permitir que la bandera panameña ondeara en todos los sitios donde flameara la enseña norteamericana. Es el incumplimiento de esto por parte de las autoridades zoneítas y de los estudiantes de Balboa High School, lo que provocó que el 9 de enero de 1964, los estudiantes del Instituto Nacional se dirigieran a los predios del plantel de los estudiantes zonias a exigir la izada de nuestra enseña patria, en cumplimiento de lo pactado. Este esfuerzo soberano no sólo se vio impedido por la turba iracunda de gringos civiles y de sus policías, sino que además agredieron a los institutores y rasgaron la bandera de Panamá. Nuestra juventud estudiosa respondió a los ataques con piedras y retornó a su colegio para informar de lo acontecido a una ciudadanía que estaría atenta a los acontecimientos que ocasionarían las primeras víctimas de la agresión.
Los relatos se esparcen por todo el país, principalmente, en las ciudades de Panamá y Colón. La ofensa cometida por los usurpadores de nuestra posición geográfica es intolerable. Las poblaciones istmeñas del Pacífico y del Atlántico acuden a las “fronteras” respectivas de sus dos ciudades a repeler la presencia de los soldados norteamericanos con todos sus arreos de combate.
¿Qué ocurrió el 9 de enero de 1964 en Colón?
Cuando nos enteramos de lo que acontecía en la ciudad de Panamá, de inmediato logramos reunir a un grupo de jóvenes compatriotas y nos dirigimos a la calle once y doce “Paseo Arosemena” (Ave. Central) y sobre la banca del parque le dirigimos la palabra a las personas que se acercaron para enterarse de qué se trataba ese improvisado mitin. Luego partimos hacia el local de la Unión Sindical de Oficios Mixtos (USTOM), que también era el centro político de la candidatura del dirigente popular Andrés Galván, por el Partido Socialista; le informamos a los presentes lo que sucedía en la capital y solicitamos una bandera panameña para pasearla e izarla en el área de la Zona que estaba en la Ave. Bolívar, a escasos pasos de dicho centro. Cuando nos dedicábamos a pasearla, unas trabajadoras nos informaron que de la Alcaldía y del Consejo Municipal venían los concejales hacia esta misma dirección por la Ave. Central. Nuestro grupo se dirigió hacia el Municipio para unirnos a ellos y, efectivamente, por la iglesia de San José, ubicada en la Ave. Central, nos topamos a unas 800 personas que venían lanzando consignas antiimperialistas. La masiva concurrencia bajó hacia la Ave. Bolívar e ingresamos por el Templo Masónico (Masonic Temple) rumbo al edificio del correo de Viejo Cristóbal (Old Cristobal); al llegar ahí, el jefe de la estación de la policía canalera, que estaba también ubicada en el mismo edificio, pretendió disuadirnos de proseguir con nuestra protesta, aduciendo que el “problema” era en la ciudad de Panamá. De nada valió la táctica de este funcionario, porque unos patriotas izaron nuestro emblema nacional en el mástil de la oficina postal.
Una vez logrado lo anterior, la manifestación partió rumbo al consulado gringo, en Fuerte De Lesseps, encabezada por el alcalde de Colón, Daniel Delgado Duarte, y miles más de colonenses; frente al edificio de dicha delegación consular, se izó también una bandera panameña. Fue durante ese evento cuando la radio informó sobre la cantidad de muertos y heridos que ya habían en la capital del país y se anunció la intención de romper relaciones diplomáticas con Estados Unidos, lo cual se materializó al día siguiente. Esta histórica decisión tomada por el presidente Roberto F. Chiari fue por la presión popular y por su propio patriotismo. Esta noticia se esparció rápidamente entre los manifestantes y nuevamente nos devolvimos a “Old Cristobal”, y cuando estábamos entre el “Masonic Temple” y el edificio del “Viejo Comisariato”, se inició la confrontación entre el pueblo y las tropas agresoras. El enfrentamiento se dio de cuerpo a cuerpo, registrándose muchos heridos de bayoneta.
Entre los heridos contamos a Andrés y Lorenzo Galván, Inocencio Garibaldi (q.e.p.d.), Jack White (q.e.p.d.), Virgilio “Yito” Vásquez, Ulises Martínez, Virgilio Shruverer (padre), Víctor Mohammed y muchos otros. Al acudir a ayudar a los compañeros, fui golpeado con un fusil en manos de un soldado. Aquello fue una carnicería. Inermes como estábamos, sólo logramos lanzarles piedras y los agresores respondieron, esta vez, con un “Volley” o andanada de balas, cayendo otros colonenses heridos, incluyendo a Alcibíades González, años después electo como Alcalde.
Muchos fuimos a donar sangre al hospital Amador Guerrero para socorrer a nuestros compatriotas. Cuando abandoné, junto al compañero “Lucho” Franco, ese centro hospitalario, me dirigí donde se estaban dando los enfrentamientos . Allí vimos al edificio del YMCA (Young Men Christian Association) en llamas. Al día siguiente, pequeños negocios como el gimnasio, la sastrería, la barbería y el salón de fotografía, ubicados en la parte de madera de ese inmueble, se hallaban reducidos a cenizas. Tras esto se incendió el edificio del comisariato, porque también allí habían soldados enemigos.
La primera mártir de la Gesta de la Soberanía, de meses de nacida en Colón esa noche del 9 de enero, fue la niña Maritza Alabarca, quien murió de asfixia provocada por los gases lacrimógenos.
Con este acontecimiento se reforzó en el colonense el sentimiento nacionalista y el rechazo a la prepotencia.
Trece años después (en 1977), el pueblo observó al General Omar Torrijos firmar los tratados descolonizadores que llevan su nombre y el del presidente de EU James Carter. ¿Qué debe significar el 31 de diciembre de 1999 para el pueblo panameño? Yo diría que todos los mártires de la soberanía descansan al saber que en una lucha tan desigual como la del 9 de enero de 1964, su sacrificio no fue en vano. |